Gene un joven ruso gay pidió asilo en la Argentina

Gene, de 28 años, es uno de los ciudadanos que inició el trámite como refugiado; pide protección del Estado argentino; en Rusia recibió golpizas y nunca pudo "salir del clóset"
Gene fotografió su propio puño, con una pulsera de la diversidad, frente a la embajada rusa. Foto: gentileza Gene Sh.

Gene acaba de compartir en su muro de Facebook una postal en la que se ven en primer plano dos varones rusos jóvenes tomados de las manos y besándose; nieva copiosamente en Moscú. La acompaña con una leyenda en inglés que dice: "Rusia, en un universo paralelo". El joven nació en la capital rusa hace 28 años. Nunca vio una imagen así en su país. Pese a ser gay, jamás se atrevió a decirlo, ni a su familia.
La homosexualidad en Rusia históricamente fue condenada de modo implícito. Pero desde hace un año, con la sanción de una ley contra la "propaganda de las relaciones sexuales no tradicionales y la pedofilia", si dos personas del mismo sexo van de la mano por la calle reciben multas y penas con cárcel. "Mucha gente homofóbica entendió a esa ley como un permiso para tratar mal a los homosexuales", dice Gene.
Así lo vivió él, que, aunque partió de su país antes de que entrara en vigencia esta ley, soportó años de agresiones. Por esta razón pidió asilo en la Argentina, un país que conoció como turista en 2009 y del que "se enamoró". Se enamoró de ir de la mano con un chico y de ver a otros hacerlo, se enamoró de ir a un boliche gay sin esconderse, se enamoró de andar sin miedo por la calle aunque "se note" su homosexualidad, se enamoró de la certeza de leyes que protegen, y también se enamoró de un chico.
Como él, siete ciudadanos rusos se acercaron a la Federación Argentina LGBT a pedir asesoramiento para iniciar este trámite en la Comisión Nacional para los Refugiados (Conare).Otros tantos lo hicieron en forma particular. También la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) recibió dos consultas de ciudadanos rusos a los que se los informó para la gestión del trámite oficial.
Además, hace algunos días una pareja de varones gays y otras de lesbianas rusas que se casaron en Buenos Aires, también pidieron asilo.
Gene, que aún espera la resolución oficial, cuenta a LA NACION que no fue una decisión fácil dejar su país, su familia, sus amigos. Para dar cuenta de la distancia, no sólo física, que separa a Rusia de la Argentina, agrega: "Me acuerdo que cuando estaba por viajar para acá la primera vez mis amigos en Rusia me decían: «Estás loco, tenés que llevar agua porque no tienen, llevate papel higiénico, quién sabe». Porque nadie sabe nada de América latina. Tienen idea de que es un solo país y de que es muy pobre".
Pero no lo detuvieron los preconceptos. Después de haber viajado por EE.UU., Europa y de haber visitado la Argentina, donde supo lo que era vivir sin esconderse, decidió que no había vuelta atrás, que se debía la posibilidad de vivir mejor. Entonces, se decidió. "En Rusia la homosexualidad es un tema del que mejor no hablar. Los homosexuales pueden vivir, pero no se tiene que notar nada, nada de visibilizarse. Nunca pude presentar un novio. Ir de la mano es completamente imposible; si lo hacés seguro tendrás problemas".

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