"Manor", la novela homoerótica de vampiros del siglo XIX.

K.H. Ulrichs, uno de los pioneros por la liberación homosexual del siglo XX –enfrentado a gente como Freud–, compuso también la primera historia de amor entre un joven humilde y un misterioso vampiro. Manor, como buena parte del pensamiento de este hombre, cuyas ideas influyeron en el Comité Científico Humanitario, sorprende por su modernidad.

Karl Heinrich Ulrichs autor de "Manor"
Mucho antes de la saga de Anne Rice, a finales del siglo XIX, Karl Heinrich Ulrichs escribió Manor una triste, melancólica pero valiente historia de amor homosexual y vampirismo, tenida de morbida poesía. Manor se lee hoy con sumo deleite como una historia corta pero inolvidable por su a la vez clásica y moderna concepción.
Nacido en Aurich, en la época adscrito del Reino de Hanover, en el noroeste de Alemania, Ulrichs recordaba que de niño llevaba ropa de niña, prefería jugar con niñas y quería ser una niña. Su primera experiencia homosexual fue en 1839 a la edad de 14 años, en el transcurso de una corta relación con su instructor de equitación. Ulrichs expuso la aún hoy controvertida idea del tercer sexo pero tuvo el valor, a diferencia de otros científicos de la época, de abogar por la liberación homosexual y la desparición del famoso parágrafo 173 de la legislación prusiana, que sería después adoptado por la Alemania de Hitler.
Además de numerosos ensayos sobre diversidad sexual escribió esta subyugante novela corta sobre el amor "más grande que la vida" con mayor elegancia y discrección que Bram Stoker o incluso que Sheridan Le Fanu. Ulrichs habló mucho antes que nadie de la bisexualidad y la intersexualidad aunque lo hiciera desde un punto de vista científico y académico que hoy chirrían un poco.
Olvidado durante mucho tiempo hoy es una figura clave en la historia de la liberación homosexual en Europa. Un pionero y un literato que nos ha dejado una de las historias de amor más conmovedoras de la literatura del siglo pasado. La historia de la pasión del hijo de un marinero y una incansable criatura que se alimenta de sangre. Manor sigue siendo hoy un ejemplo desconcertante de como la creación literaria se adelantó al cine y al ensayo. Su relato tiene algo de Emily Bronte y algo de la literatura gótica de la época, en un ambiente humilde pero donde el amor entre dos hombres desafía todas las barreras sociales y familiares.
Al final de su vida, Ulrichs escribió: "Hasta el día de mi muerte, miraré hacia atrás con orgullo por haber encontrado la valentía para enfrentarme cara a cara al espectro que por tiempo inmemorial ha estado inyectando veneno en mí y en hombres de mi naturaleza. Muchos han sido llevados al suicidio porque toda su felicidad en la vida estaba contaminada. De verdad, estoy orgulloso de haber encontrado la fuerza para dar el golpe inicial a la hidra del desprecio público."
fuente:  Eduardo Nabal. cascaraamarga.es

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