Se suicida una adolescente transgénero de 17 años.

Quizás no sea la noticia que todos desearíamos leer. Pero las consecuencias de la transfobia no dejan tregua. Y medios como el nuestro tienen que estar ahí para contar este tipo de sucesos que no suelen aparacer en los grandes medios de comunicación.
En Ohio, Estados Unidos, se ha suicidado una adolescente transgénero de una forma horrible, colocándose delante de un remolque de un tractor. El motivo, la incompresión que sufrió esta adolescente que se sentía niña desde los cuatro años aunque nació con cuerpo de niño.
Leelah Alcorn, que así es como se llamaba esta joven de tan solo 17 años, escribió una conmovedora carta en la que explicaba los motivos por los que había decidido quitarse la vida. En esta carta, la joven acusa directamente a sus padres y a la religión de esta horrible decisión.
En su misiva, la joven explica que hasta los 14 años nos supo lo que era ser una persona transgénero, y que tras diez años de confusión, comprendió lo que le pasaba y lo que quería ser en la vida. Los problemas llegaron entonces cuando sus padres se negaron a aceptar la realidad, e incluso decidieron someterla a teparias de curación con cristianos.
Unas terapias que evidentemente no curaron la depresión en la que estaba sumida y que lo único que hicieron fue aumentar la actitud de rebeldía ante sus padres y ante su entorno en general. No contentos con someterla a terapia, sus padres le quitaron el ordenador, le prohibieron que utilizara cualquier red social y la sacaron del colegio, en él por suerte, había encontrado el apoyo de sus compañeros.
Presionada por la situación, Leelah decide acabar con su vida teniendo claro que nunca va a ser feliz, que nunca tendrá suficientes amigos, ni que nunca encontrará el amor. Una carta llena de desesperanza que pone los pelos como escarpias a cualquiera, y que demuestra cuanto queda por hacer todavía en el campo de la igualdad para evitar que casos así vuelvan a producirse.

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